Thứ Ba, 18 tháng 3, 2014

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DESCRIPCION
DEL
RIO PARAGUAY,
DESDE LA
BOCA DEL XAURU
HASTA LA
CONFLUENCIA DEL PARANA,
POR EL
P. Jose Quiroga,
DE LA COMPAÑIA DE JESUS.
BUENOS-AIRES.
IMPRENTA DEL ESTADO,
1836.

NOTICIAS BIOGRAFICAS

DESCRIPCION





NOTICIAS BIOGRAFICAS
DEL
P. JOSE QUIROGA.
El P. José Quiroga, uno de los miembros mas ilustrados y laboriosos de la
Compañia de Jesus en estas Provincias, nació en 1707 en Fabás, pequeña aldea de la
jurisdiccion de la Coruña, en Galicia. La proximidad de este puerto, y la continua
conmemoracion que se hacia en su familia de los viages de un deudo que frecuentaba
las Colonias, avivaron su natural deseo de visitarlas. Con este objeto emprendió el
estudio de las matemáticas, en las que hizo rápidos y asombrosos progresos; y cuando
su edad le permitió realizar sus designios, se embarcó para hacer su aprendizaje
náutico. Toda su ambicion se reducia entonces á adquirir los conocimientos que se
necesitan para ocupar el puesto de piloto.
En uno de estos viages trabó amistad con un religioso de la Compañia de Jesus, que
pasaba á las Indias para tomar parte en los trabajos evangélicos de sus hermanos. La
pintura que este le hizo de su instituto, y de las ventajas que ofrecia á los que
manifestaban celo y talentos, hicieron tan viva impresion en el ánimo del jóven
Quiroga, que se decidió desde luego á tomar el hábito de San Ignacio. Sus superiores
le incitaron á no abandonar sus estudios, en los que se hallaba bastante adelantado; y
para que no le faltasen estímulos, le brindaron con una cátedra de matemática, que
fundaron expresamente en el colegio de Buenos Aires.
Los servicios del nuevo profesor, provechosos á sus alumnos, lo fueron de un modo
mas trascendental para el Gobierno, que por falta de un facultativo, se hallaba á veces
en la imposibilidad de resolver cuestiones importantes para el servicio público. Tal era
la de los rumbos que debian seguirse en la medicion de las tierras del égido de la
ciudad, y que, por no haber sido bien determinados en las concesiones de los primeros
pobladores, hacian dudar de sus límites, quitando á los títulos de propiedad su
principal requisito.
El gobernador D. Domingo Ortiz de Rosas, que en 1744 se hallaba investido del
mando supremo de estas provincias, confió esta tarea al P. Quiroga, que desde
entonces fué consultado con preferencia en todas las empresas científicas.
Cuando la corte de España mandó explorar los puntos accesibles de la costa
patagónica, y los mas á propósito para establecer poblaciones, á los pilotos Varela y
Ramirez, que vinieron á bordo de la fragata San Antonio, se les asoció el P. Quiroga,
cuyo diario sirvió al P. Lozano para redactar el que hemos publicado en el primer
tomo de nuestra coleccion.
A su regreso de esta comision, los PP. de la Compañia le encargaron levantára el
mapa del territorio de Misiones:—obra vasta y dificil, no solo por la naturaleza del
terreno, sino por la falta de materiales y recursos. A pesar de estas trabas, aceptó el P.
Quiroga este encargo, y despues de haber determinado con una prolija exactitud la
posicion geográfica de los treinta pueblos de Misiones, y la de las ciudades de la
Asumpcion, Corrientes, Santa Fé, Colonia, Montevideo y Buenos Aires, redactó su
mapa con los datos que le suministraron las relaciones editas é ineditas de los
misioneros, cuando no le fué posible adquirirlos personalmente.
Este trabajo, que no tiene en el dia mas mérito que el de su prioridad, fué publicado
en Roma en 1753, por el calcógrafo Fernando Franceschelli, que, conformándose á la
costumbre de su tiempo, le agregó en las márgenes varias noticias del Paraguay, y la
tabla general de los grados de latitud y longitud, segun las observaciones del autor.
Una de las partes mas incorrectas de este mapa es el curso del rio Paraguay, y fué
precisamente el que el P. Quiroga tuvo la oportunidad de rectificar poco despues,
cuando en 1752 acompañó al comisario español, D. Manuel Antonio de Flores,
encargado de poner el marco divisorio en la boca del Jaurú, en cumplimiento del
articulo 6 del tratado, ajustado en Madrid en 13 de Enero de 1750.
Este reconocimiento, único fruto de aquella laboriosa negociacion, fué el último
servicio prestado al gobierno por este docto religioso, y es tambien el que mas honra
su memoria. De este diario se valió D. Luis de la Cruz Cano de Olmedilla para la
formacion de su gran mapa del América meridional, que publicado en Madrid en
1775, y reproducido por Faden en Londres, en 1799, fué adoptado por Arrowsmith, en
1811.
Este documento hubiera corrido la suerte de casi todos los trabajos de los últimos
jesuitas en estas regiones, á no haber sido por el cuidado del P. Domingo Muriel
(ó Ciriaco Morelli, como se le antojó llamarse en sus obras), que lo insertó en el
apendice de su version latina de la História del Paraguay del P. Charlevoix, de donde
lo hemos extractado.
Circunscripto á los deberes de su estado, el P. Quiroga se resignó á una vida retirada
en el colegio de Belen, en donde le fué intimado el decreto de la supresion de su órden
en 1767. Expulsado de su patria adoptiva, sin que le fuera permitido volver á la
propia, buscó un asilo en Italia, donde acabó sus dias, sin mas consuelos que los que
proporciona la religion á una conciencia libre de remordimientos.
Buenos Aires, Junio de 1836.
PEDRO DE ANGELIS.

DESCRIPCION
DEL RIO PARAGUAY.


§. I.
Origen del rio Paraguay, y rios que entran en él, hasta su junta con el Paraná.
El rio Paraguay tiene su orígen en una gran cordillera de serranias, que se estiende
de oriente á poniente por centenares de leguas, y pasa al norte de Cuyabá. De esta
cordillera bajan al sur muchos arroyos y riachuelos, que juntos forman un bien
caudaloso rio, que comienza á ser navegable cincuenta ó sesenta leguas mas arriba del
Xaurú. Y todo el rio Paraguay, desde dicha cordillera hasta la ciudad de las Siete
Corrientes, en donde concurre con el Paraná, es tambien navegable, aunque sea con
barcos grandes: pero estos no son los mejores para vencer las corrientes, para lo cual
mas aparentes son las falúas de remos, los bergantines ligeros y todo género de
jabeques.
Desde el rio Xaurú arriba no sabemos que rios de consideracion entran en el
Paraguay; pero es de creer que le entran algunos por la parte del este, pues cuando
llega al Xaurú ya viene caudaloso. La boca del Xaurú está en 16 grados 25 minutos de
latitud austral: y en 320 grados y 10 minutos de longitud, contada desde la isla del
Fierro hácia el oriente. Viene dicho rio de la parte occidental, y es navegable con
canoas por algunas leguas. Mas abajo del Xaurú se divide el Paraguay en dos brazos
caudalosos. El mayor corre con su canal estrecha, pero muy profunda, por medio de
los Xarayes: y por esta navegamos con nuestras embarcaciones sin embarazo alguno.
El otro brazo corre por algunas leguas por la parte occidental de los Xarayes. Y en
este, antes de volver á juntarse con el primero, acaso entrará el rio Guabis, que corre
desde los pueblos de los Chiquitos hácia el oriente, á no ser que el Guabis entre en un
recodo de la laguna del Caracará, que se comunica con el rio Paraguay casi en la parte
inferior de los Xarayes.
Mas abajo de los Xarayes entra por la parte oriental en el Paraguay el rio de los
Porrudos, en la altura de 17 grados y 52 minutos. Este rio es bien caudaloso, y en él
entra el de Cuyabá, como se dirá en otra parte. Otro brazo de este mismo rio entra mas
abajo, y le dan los Portugueses el nombre deCanal de Chiané, y por él suben con sus
canoas los Paulistas que navegan á Cuyabá.
El rio Tacuarí, que trae tambien su corriente de la parte oriental, entra en el
Paraguay por tres bocas, todas navegables. La mas septentrional, por donde bajan los
Paulistas, está en 19 grados. En la misma parte del oriente entra con mucha corriente
el rio Mboteteí, en 19 grados y 20 minutos. En la márgen austral del Mboteteí estuvo
antiguamente una poblacion de españoles, que se llamaba Xerez, la cual se desamparó
por las persecuciones que padecian de los Paulistas. Estaba esta poblacion á treinta
leguas de distancia del rio Paraguay, á la falda de la gran cordillera que se estiende
norte-sur entre los rios Paraná y Paraguay. En las grandes crecientes bajan por el
Mboteteí muchas tacuaras, ó cañas muy gruesas, arrancadas de sus márgenes, de las
cuales se quedan muchas en las márgenes del rio Paraguay. Y es bien reparable, que
en todo el márgen de este rio, desde el Mboteteí arriba, no se ve una tacuara.
Desde el Mboteteí, bajando por el rio Paraguay, se halla el estrecho que ahora
llaman de San Xavier, entre unos cerros, en 19 grados y 48 minutos. Uno de los cerros
está en el márgen oriental del rio, y otros cuatro ó cinco se ven en la banda occidental.
Otra notable estrechura tiene el Paraguay mas abajo de los tres cerros que estan á la
parte del occidente, llamados los Tres Hermanos, á la falda de otro altísimo cerro,
llamado Pan de Azucar, como doce leguas mas abajo de los Tres Hermanos, y es el
mas alto de todos los que se encuentran desde la Asumpcion al Tacuarí. Está en la
márgen oriental, y desde allí se continua una cordillera hácia el oriente. Hay en la
parte occidental, en frente del Pan de Azucar, otro cerro pequeño, y en alguna
distancia, á la parte del nord-oeste, se ve otro no muy grande. La estrechura
sobredicha, y el Pan de Azucar, estan en 21 grados 17 minutos.
Se halla despues, bajando por el Paraguay, la boca del rio Tepotí en 21 grados 45
minutos. Luego al frente de una isla, ó algo mas arriba, está la boca del rio Corrientes,
llamado así por la gran corriente que trae. Este rio tiene su orígen junto á la fuente del
Guatimí, que entra en el Paraná sobre el Salto grande. El rio Corrientes desemboca en
el Paraguay en 22 grados y 2 minutos. A dos ó tres leguas de distancia se ve al sud-
oeste el cerro de Galvan, que está solo en la banda occidental. Aquí baja de la parte
del este un ramo de la gran cordillera. A la banda del sur de dicho rio hay tambien
muchos cerros, y una angostura de mucha corriente, con peñasquería á los lados del
rio, y se llama este paso Itapucú-guazú. Está en 22 grados y 10 minutos. Mas abajo
está una punta de cordillera que forma otra angostura, y remata dicha punta en peña
cortada, y distará como ocho leguas del Itapucú-guazú.
Entra mas abajo, por el márgen oriental, el rio Guarambaré en 23 grados y 8
minutos, y en frente de la boca hay una isla. Por los 23 grados y 21 minutos se hallan
unas piedras esparcidas en medio del rio, por lo cual conviene en esta altura navegar
con cautela. El rio Ipané-guazú desemboca en el Paraguay, en la latitud de 23 grados
28 minutos. Su boca tiene al frente una isla. Baja este rio de los yerbales que estan al
norte de Curuguatí, y tiene su orígen cerca del Guatimí. En los 23 grados 51 minutos
entra en el Paraguay, por el márgen occidental, el rio de los Fogones: y mas abajo á
corta distancia entra por la misma banda el rio Verde. Al frente de estos dos rios hay
cuatro islas. Mas abajo en la Banda Oriental entra el Ipané-miní en 21 grados y 2
minutos.
Mas abajo del Ipané-miní, en 24 grados y 4 minutos, hallamos que la aguja miraba
derechamente al norte: y no se puede atribuir á otra causa que á la cercania de algun
mineral de fierro ó de piedra iman, de lo cual hay bastante en la jurisdiccion del
Paraguay. En los 24 grados y 7 minutos entra por la Banda Oriental el rio Xexuí, que
viene de los yerbales del Curuguatí, y se navega tal vez con barcos cargados de yerba,
aunque con mucho trabajo, por los malos pasos que tiene. En los 24 grados y 23
minutos entra, por la parte oriental, el Cuarepotí: en los 24 grados y 29 minutos, el
Ibobí. Mas abajo en los 50 minutos del mismo grado, entra por el mismo lado el
Tobatí en un brazo del Paraguay, en cuya entrada á la punta de la isla que está mas al
sur (y es la primera punta cuando subiendo se entra en dicho brazo) hay dos piedras
que llegan á la flor del agua, de las cuales conviene que se aparten los barcos, ó que
tomen el rumbo por lo mas ancho del rio, dejando á la parte de oriente la isla. En el
Tobatí entra, antes de su caida en el Paraguay, el rio Capiatá.
En los 24 grados 56 minutos le entra al Paraguay, por el occidente, el rio Mboicaé.
En los 24 y 58, poco mas arriba del fuerte de Arecutacuá, entra por el oriente el
Peribebuí: y mas abajo, en 25 gr. y un minuto, entra por la misma banda el rio Salado.
Poco mas abajo, casi en la misma altura, entra por la márgen occidental el rio Piraí.
La ciudad de la Asumpcion está en 25 gr. 17 min. 15 segundos de latitud; 320 gr. 12
min. de longitud, segun algunos demarcadores. Otros hallaron 25, 16 de latitud; 320,
10 de longitud. Poco mas abajo entra por tres bocas, por la márgen occidental, el
famoso rio Pilcomayo, que trae sus aguas de las cerranias del Potosí, y corre por
medio del Chaco. En los 25 gr. 32 min. hace el Paraguay una estrechura, que tendrá
solo un tiro de fusil de una ribera á otra, y está en este parage el fuerte que llaman de
la Angostura. El Tebicuarí entra en el Paraguay por el oriente, en 26 gr. 35 min. Bajan
por este rio los barcos de Nuestra Señora de Fé y de Santa Rosa.
El Rio Grande, ó Bermejo entra en el Paraguay por occidente en 26 gr. 54 min.; y
dista su boca de la ciudad de las Corrientes once leguas por al aire, que por el rio son
17, ó 18. Viene el Bermejo de las serranias que estan entre Salta y Tarija: atraviesa
gran parte del Chaco: el color de sus aguas es algo bermejo. En juntándose con el
Paraguay, inficiona las aguas de éste, de suerte que son poco saludables sus aguas,
hasta que concurre en las Corrientes con el Paraná. Se juntan los rios Paraná y
Paraguay al frente de esta ciudad, que está situada sobre la márgen oriental, en 27
grados y 27 minutos de latitud, 319 y 55 minutos de longitud. Llámase ciudad de las
Siete Corrientes, porque el terreno en donde está la ciudad, hace siete puntas de
piedra, que salen al rio, en las cuales la corriente del Paraná es mas fuerte. Desde aquí
pierde el nombre el Paraguay, porque el Paraná, como mas caudaloso conserva el suyo
hasta cerca de Buenos Aires, donde, junto con el Uruguay, corre hasta el mar con el
nombre de Rio de la Plata: llamado así, porque llevaron desde aquí algunas alhajas de
plata y oro los primeros conquistadores del Paraguay, las cuales alhajas habian traido
los indios del Paraguay en la primera entrada que hicieron á los pueblos del Perú con
Alejo García y sus compañeros, segun se halla escrito en la Argentina de Rui Diaz de
Guzman.


§. II.
De las naciones de indios que habitan en las riberas del Paraguay.
Primeramente en el mismo rio, y en sus islas, habitan dos parcialidades de indios
Payaguás, que andan por todo él con sus canoas, y se mantienen de la pesca, y de lo
que roban á españoles y portugueses. Una parcialidad tiene su habitacion en la parte
mas septentrional del rio, y su cacique principal se llamaQuatí. La otra suele estar con
mas frecuencia en la parte austral, en la cercania de la Asumpcion. El cacique
principal de esta se llama Ipará.
En la ribera del rio, comenzando desde su junta con el Paraná, habitan á la parte
occidental, los Abipones, de los cuales buen número está reducido á pueblos. Otros,
con sus amigos los Tobas y Mocobís del rio Bermejo, hacen correrias por las fronteras
de Santa-Fé, Córdoba, Santiago del Estero, Salta y Jujuí: y pasando algunas veces el
Paraná, hacen sus tiros en la jurisdiccion de las Corrientes, y muchas veces pasando el
rio Paraguay y emboscándose en los montes, hacen notable daño en los pueblos mas
septentrionales de las misiones de Guaranís, y en las estancias de la jurisdiccion del
Paraguay. Estos indios llegan por la parte occidental del Paraguay hasta el Pilcomayo.
Desde el Pilcomayo comienza la tierra de los Lenguas, los cuales corren toda
aquella parte del Chaco, desde el dicho Pilcomayo hasta la tierra de los Mbayás: y
pasan tambien el Paraguay, para hacer sus tiros en las estancias de la Asumpcion.
Estos indios no dan cuartel, ni admiten misioneros.
Desde el rio Xexuí, por una y otra banda, habitan los Mbayás, repartidos en varias
parcialidades. Sus principales tolderias estan de una y otra banda del Paraguay, en las
tierras mas inmediatas al sud del Pan de Azucar. Corren estos indios toda la tierra,
desde el Xexuí al Tacuarí, por la banda oriental y por la occidental, hasta cerca de los
Chiquitos. Desde el Pan de Azucar hácia el norte habitan en la banda occidental los
Guanás. Estos son indios que trabajan sus tierras, para sembrar maiz; y hacen tambien
sus sementeras á los Mbayás, pagándoles estos su trabajo. Mas arriba del Tacuarí hay,
en el rio de los Porrudos, otros indios semejantes en el modo de vivir á los Payaguás,
pero de mas valor, y excelentes flecheros. Juzgo que no es nacion numerosa, pues no
bajan con sus canoas al rio Paraguay. Los portugueses, que navegan por Xarayes
desde Cuyabá á Mattogroso, dijeron que en algunas arboledas que hay, en los
anegadizos de Xarayes, se dejaban ver algunos indios, aunque pocos. No saben de que
nacion sean. Pueden ser algunas reliquias de los Xarayes. De aquí para arriba no sé
que habiten indios algunos en las márgenes del rio Paraguay.


§. III.
Montes y arboledas.
El Criador de todas las cosas nos dió en las tierras adyacentes del rio Paraguay un
agradable objeto á la vista, con la variedad admirable de montañas, cerros, llanuras y
arboledas. Desde Corrientes hasta el rio Xexuí, hay por una y otra banda bosques con
mucha variedad de plantas. Pero del Xexuí arriba es mayor el encanto de los ojos;
porque unas veces se descubre un ramo de la cordillera todo poblado de árboles, otras
veces se presenta una campaña llena de yerba muy verde, otras se ven inmensos
palmares, de una especie particular de palmas, porque los troncos son altísimos y
derechos, la madera dura y la copa redonda, con las ramas semejantes á los palmitos
de que hacen las escobas en Andalucía. Ni se puede hallar cosa mas á propósito para
formar con presteza los techos de las casas, pues en quitando la copa, y cortando el
tronco por el pié, ya no hay mas que hacer para aplicarlo á la obra. Estos palmares son
frecuentes desde el Xexuí hasta los campos de Xerez. Y como los troncos estan muy
limpios, andan los indios á caballo por medio de los palmares, sin embarazo alguno.
Los racimos de datiles de estas palmas son menores que los de las palmas ordinarias:
y los datiles son tambien menores á proporcion. No sé si son comestibles.
Generalmente hablando, todos los cerros y cordilleras tienen en sus vertientes
muchos montes con árboles altísimos y de tronco muy grueso. Y no se puede dudar
que se hallarian, entre tanta variedad, maderas preciosas. Nosotros hallamos por
casualidad el árbol de donde sacan la goma guta, ó gutagamba, que es una goma de
color amarillo muy fino. El árbol alto, no muy grueso, la hoja semejante á la del
laurel. Descúbriose este árbol dando algunas cortaduras por entretenimiento en la
corteza de uno de esta especie. Luego salió por el corte la goma líquida, la cual pronto
se cuaja en goma como se ve en las boticas.
Desde el Mboteteí, navegando rio arriba, se halla el árbol llamadoCachiguá, el cual
tiene el tronco delgado, como de doce á trece pulgadas de diámetro. Su madera es
colorada, de un color semejante al bermellon. Los portugueses de Cuyabá usan de esta
madera para teñir de colorado: dicen que la madera no pierde el color; y así es
esquisita para escritorios y otras obras de labores.
De los árboles de la cañafistula, ó casiafistula, se hallan montes en las cercanias de
los Xarayes, y crecen mas altos y gruesos que los castaños de España. La corteza del
árbol es blanquecina, semejante á las de los nogales. El fruto son unas cañas de palmo
y medio, y algunas de dos palmos de largo. Tienen dentro granos grandes como las
habas, y entre los granos cierta pulpa negra, que sirve para purga suave, y se vende en
las boticas. El color de la caña, estando madura, es negro como el de la pulpa.
El árbol Taruma es cierta especie de olivo silvestre. Su tamaño el mismo que el de
los olivos con poca diferencia, y aun la hoja no es muy diferente. La frutilla es como
las aceitunas pequeñas, y tiene su hueso como aceituna. Los paraguayos comen esta
fruta, aunque me pareció bien desabrida. Seria bueno que probasen si de ella se podia
sacar aceite: y tambien si prendian en lostarumas los injertos de olivo.


§. IV.
Establecimientos de Cuyabá y Mattogroso.
La ciudad de Cuyabá, segun algunos mapas de portugueses, está en 14 grados y 20
minutos de latitud austral, y segun se infiere de la longitud en que se halló la boca del
Xaurú, y la distancia en que está de Cuyabá, podemos poner á esta ciudad en 322
grados de longitud, contada del Fierro, con corta diferencia. Su situacion es en la
banda oriental del rio llamado de Cuyabá, el cual hasta desembocar en el de los
Porrudos, corre de norte á sur, y se navega hasta el puerto de Cuyabá, que dista de dos
á tres leguas de la ciudad.
Por la parte del norte se estiende por muchas leguas la gran serranía, donde tienen
su orígen los dos caudalosos rios Paraná y Paraguay. Y de la misma, por la parte del
norte, bajan al Marañon los rios Topayós, Xingu, el rio de Dos Bocas, el Tocantins y
otros.
Por la parte del sur de Cuyabá se estienden por muchas leguas los anegadizos de
Xarayes: de suerte que por esta parte no se puede entrar á la ciudad sino por el rio. Ni
es posible que pueda pasar de otro modo gente de á pié, ni de á caballo. En tiempo de
aguaceros se inunda casi todo el espacio de sesenta leguas de norte á sur, y casi lo
mismo de oriente á poniente, que hay entre el rio de los Porrudos y las serranias de
Cuyabá; y pueden en este tiempo atravesar embarcaciones desde Cuyabá al rio
Paraguay, sin bajar á los Porrudos: pero en tiempo de seca quedan reducidos los rios
Cuyabá y Paraguay á sus canales estrechas y profundas. Y aunque en el espacio
intermedio quedan muchas lagunas, ó no queda comunicacion, ó no se ha descubierto
hasta ahora, por donde se pueda atravesar en derechura de un rio al otro. Por lo cual,
para navegar en tiempo de seca desde Cuyabá al Xaurú, y pasar á Mattogroso, se
hallan los portugueses necesitados á dar una grande vuelta, bajando al rio de los
Porrudos, y por este al rio Paraguay, por el cual vuelven á subir mas de sesenta leguas
hasta la boca del Xaurú.
Por la parte del oriente tiene Cuyabá muchas tierras habitadas solamente de indios
infieles: y aunque hay camino para ir por esta parte al Brasil, es camino larguísimo,
muy trabajoso y espuesto á los asaltos de los bárbaros y de los negros alzados. Por
estas causas pocos son los portugueses que emprenden el viage por tierra. La grande
distancia del Brasil, y lo trabajoso del camino hacen que los caballos y mulas en
Cuyabá se vendan á precio muy subido: pues se vende un caballo ordinario en cien
pesos, y una mula en docientos.
Por el occidente, desde Cuyabá á Mattogroso, se estienden algunas montañas, que
son ramos de la gran cordillera ó serranía de que hablamos antes. Los portugueses
abrieron camino por estas montañas, para tener comunicacion con los de Mattogroso:
pero es camino trabajoso, y solamente para gente de á pié acostumbrada al
temperamento poco saludable de aquel clima.
La ciudad de Cuyabá no tiene muralla, ni artillería, ni fortificacion alguna; porque
con los anegadizos de los Xarayes, y con la suma negligencia de los españoles, se
juzgan bastante defendidos. Solamente para la guardia del Capitan General, y para
defensa de los indios infieles, mantienen una compañía de soldados pagados á quince
pesos por mes. De estos se hacen varias reparticiones. Doce en dos presidios á la
frontera de los infieles: otros doce en una canoa de guerra que sirve para escoltar las
canoas que navegan á San Pablo: y los restantes, hasta veinte, quedan en Cuyabá, y
son toda la defensa de la ciudad.
El número de habitantes de todas castas llegarán á cinco mil personas, de las cuales
solo un corto número son libres: los demas, ó son esclavos, ó tenidos y tratados como
tales; porque á excepcion de poco mas de doscientas personas que se hallarán de gente
blanca, las demas, muchas son negros y mulatos, y muchos indios mestizos, que son
tratados de los portugueses como si fueran esclavos: pues, aunque por ordenanza real
solamente á los Payaguás y á los de otra nacion pueden hacer esclavos, pero en
aquellas partes se sirven los portugueses de cualesquiera indios que puedan coger, y
los tienen en esclavitud. Los indios mas inmediatos á Cuyabá por el norte son los
Paresis y los Barbudos: estos nunca se rinden á los portugueses, porque ó han de
vencer, ó han de quedar muertos en la refriega. Por el nord-este estan los Indios
Bororos: estos tienen la simpleza de que, aprisionada por los portugueses alguna india
de su nacion, luego se vienen los parientes inmediatos á entregar y servir al portugues
que la tiene en su casa. Por el sur, pasados los anegadizos, estan los Mbayás de arriba,
que al paso de los Paulistas por el Tacuarí los suelen acometer.


§. V.
Minas de Cuyabá.
En todo el Brasil dan los portugueses nombre de minas á los lavaderos de oro. Y así
ni en Cuyabá, ni en otra parte alguna del Brasil, que haya llegado á mi noticia, se
trabajan minas propiamente tales. Pero hay en Cuyabá lavaderos de oro de 23 quilates,
y en uno de los lavaderos de oro se hallan diamantes. Mas en estos años antecedentes,
porque los diamantes no perdiesen su estimacion, se prohibió por el Rey de Portugal
sacarlos de Cuyabá. Los lavaderos se hallan en varias partes á las caidas ó vertientes
de la gran Cordillera. Trabajan en estos lavaderos los negros esclavos, y dá cada negro
á su amo en cada semana tres pesos de oro en grano, que es la única moneda que allí
corre. Y se hacen las cuentas en las compras y ventas por octavas de oro, y cada
octava son dos pesos. En algunas partes se halla oro en abundancia, pero no se pueden
aprovechar de él, por faltar allí el agua para los lavaderos.
La grande distancia de Cuyabá á la costa del Brasil es causa de que los géneros de
Europa se vendan allí á precio muy subido. Una camisa muy ordinaria vale seis pesos,
ó tres octavas de oro: un par de zapatos, lo mismo: una frasquera de vino y
aguardiente, que en el Janeiro se diera por diez pesos, vale en Cuyabá sesenta. Y á
esta proporcion se venden los otros géneros. Lo que allí sube á precio exorbitante, y se
tiene por el mayor contrabando, si va sin el despacho de la aduana, es la sal, la cual se
lleva de Lisboa, y no se permite de otra parte.


§. VI.
Temperamento de Cuyabá y frutos que produce la tierra.
En Cuyabá y sus cercanias es el temperamento muy ardiente y húmedo; y
consiguientemente se goza en toda aquella tierra de poca salud. La enfermedad mas
frecuente es la que llaman los portugueses del bicho: y de la cual mueren muchos,
porque no saben curarla. La enfermedad consiste en una extremada laxitud del orificio
con disenteria, y algo de calentura. Los portugueses, persuadidos de que se cria dentro

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